Las ACTIVITY TRACKER BANDS ya no están de moda ¿o si?

Hoy he amanecido leyendo un interesante artículo del blog Gadgetoblog de Ángel Jiménez de Luis. El autor publica en el periódico digital El Mundo regularmente a través de su blog. El artículo de hoy: La metamorfosis de Fuelband.

Debo reconocer que el artículo es para los deportistas como una especie de coitus interruptus (informativo) en el que cuando la cosa se pone interesante, en lo que a entrenamiento se refiere, se acaba el artículo. También hemos podido leer la noticia en el blog Xataka, otro blog de referencia en lo que a tecnología se refiere.

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Debo reconocer también que bloggers como Ángel Jiménez de Luis (Gadgetoblog) o Pablo Espeso (Xataka) son algunos de los motivos por los que comenzamos a trabajar en el blog zitaSport sobre tecnología y entrenamiento, para poder reorientar este tipo de artículos tan interesantes como “generalistas” y poder terminar hablando de entrenamiento y deporte, que es lo que nos apasiona.

El artículo titulado “La metamorfosis de Fuelband” viene a decir que Nike ha decidido dejar de producir su pulsera de actividad Nike Fuelband y dedicarse más al software… mi primer pensamiento ha sido: “lógico”. He aparcado mi pensamiento hasta la comida, en la que repasando la semana santa con el equipo de zitaSport ha vuelto a salir el tema: “Nike deja de producir su pulsera de actividad para dedicarse al software”… las caras han sido de sorpresa: “con la cantidad de pulseras que han vendido y lo que están de moda”, mientras yo hacía público mi pensamiento: “me parece lógico”… pero enseguida me he dado cuenta de que es a mí al único que me lo parecía inicialmente.

Lo cierto es que cuando he leído el artículo esta mañana es como si, de pronto, toda una serie de pensamientos inconexos que mi cerebro guardaba sobre las pulseras de actividad (activity tracker bands) cobraran sentido… y todo me parecía lógico, así que me decido a compartir esta serie de pensamientos  (a priori, inconexos) a ver si soy el único que ve la lógica a todo esto.

En primer lugar, nos vamos al ranking de APPs de entrenamiento outdoor de zitaSport, una herramienta realmente útil para todos nuestros análisis. Aunque la APP Nike+ Running se encuentra en el TOP2 junto con Endomondo, lo cierto es que las principales APPs del ranking, como Runkeeper, Runtastic, Endomondo, o Sports Tracker han evolucionado sobradamente en estos últimos tiempos y lo continúan haciendo. O Nike+ Running “se pone las pilas” o “pierde el tren”. Así de sencillo.

Por otra parte, el gigante Adidas se ha posicionado de manera muy satisfactoria con su sportwatch ADIDAS SMART RUN, con unas características que lo igualan en ocasiones al pulsómetro de referencia en lo que a configurabilidad se refiere: la serie SUUNTO AMBIT y superándolo en cuanto a tecnología en la medición de la frecuencia cardiaca, al utilizar la luz óptica como sistema de medición. Tanto la pulsera Nike+ FuelBand como el Nike+ sportwatch GPS están desfasados. Le toca a Nike “mover ficha”. Interesante la especulación del blog Xataka sobre si el movimiento irá en la dirección de aliarse con Apple para crear un smartwatch tan competitivo como los de Samsung… existen numerosos rumores sobre un posible iWatch con un aire eminentemente deportivo.

Continuo mi disertación: en lo que a pulseras de actividad se refiere, llevo tiempo rumiando este pensamiento: “es barato hacer pulseras de actividad, lo realmente complicado es hacer un buen software que las acompañe”. Lo importante es analizar toda la información que nos puede aportar una pulsera de actividad que llevamos con nosotros 24 horas. La cuestión más importante ahora mismo, y que tanto Polar (con Polar Loop) como Garmin (con Garmin Vivofit) han sabido resolver con éxito, es integrar la vida diaria con las sesiones de entrenamiento en ese ciclo diario de 24 horas. Hasta ahora, el target de las pulseras de actividad han sido personas sedentarias que necesitaban o deseaban “moverse más” durante el día, ser personas más activas. Cada vez más, empezamos a ver pulseras de actividad en deportistas, y eso significa un nuevo target y nuevas necesidades a cubrir. La más notable, la medición de la frecuencia cardiaca.

Continuando con mi lógica, la medición de la frecuencia cardiaca se muestra como un mundo de información todavía inconcluso para la ciencia. No la medida de la frecuencia cardiaca en sí misma, sino la medición de la variabilidad de la frecuencia cardiaca (VFC a partir de ahora), que es un dato que puede aportar información sobre la asimilación de las cargas de entrenamiento. Hace escasamente un mes que tuve oportunidad de cruzar varios comentarios al respecto con un experto en la materia: el profesor Daniel Boullosa. Resumiendo: la tecnología nos permite conocer la VFC aunque la ciencia no haya obtenido todavía conclusiones definitivas. Pero entre que los científicos se deciden, la tecnología aplica esta información para estimar el descanso, la recuperación o el sueño de las personas que utilizan la VFC. El exponente más ambicioso puede ser el software Beat&fit. En cualquier caso, cualquier pulsera de actividad que se precie, tiene que tener la VFC a en cuenta.

El último de los razonamientos para encontrar lógica al planteamiento de Nike es el hecho de que hacer algo diferente ahora mismo es complicado. La competencia está creciendo de manera desbordante, precisamente porque hacer pulseras de actividad es barato, como ya hemos dicho. Todas las pulseras hacen básicamente lo mismo: calcular la actividad diaria para proponer retos futuros y descansos inmediatos. El cálculo de la actividad diaria puede ser muy exacto si podemos incluir ejercicio físico, frecuencia cardiaca, intensidades durante el día, etc. y los descansos también pueden ser muy exactos si añadimos la VFC como fuente de información.

El reto para ofrecer algo diferente se presenta en la actualidad en dos ámbitos. (1) Mucho i+D del bueno, del de las multinacionales médicas, para conseguir una medición no invasiva de la glucemia (concentración de glucosa libre en sangre). Y (2) poco i+D pero infinita utilidad deportiva en conseguir una medición no invasiva del lactato sanguíneo. Si ambas mediciones pudiesen incluirse en una pulsera de actividad, me arriesgo a decir que la salud y el ejercicio como los entendemos hoy en día habrían cambiado. Existiría un antes y un después, pero esto será tema de futuros artículos, dejémoslo aquí por ahora: “es solo ciencia ficción pero me gusta”.

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